viernes, 12 de junio de 2009
El mito del Ave Fénix.
Los griegos lo nombraron Phoenicoperus, quiere decir “alas rojas, refulgentes”, concepto que se extendió por toda Europa antigua y ha sido posteriormente adoptada en infinidad de ocasiones, grupos de rock, compañías de seguros, discotecas, logias mistéricas…etc. También en el argot científico se ha utilizado el concepto de “el gran flamenco” para referirse al sol. Para el pueblo griego consistía en un pájaro que, con sus alas perfumadas de deliciosos olores, se dirigía hacia el altar en el templo del sol en Heliópolis, donde se incendiaba el mismo con el fuego sagrado del sol y lo agitaba con el batear de las alas. Al día siguiente de su muerte, entre los restos del incendio aparecía un gusano pequeño y en el mismo lugar se transformaba un día después en un gran pájaro adulto. El primer trabajo que realizaba era honrar los restos del incendio, “su padre”, que quedaba en los huesos y en la materia no combustible, (cenizas) para llevarlas a la ciudad del sol en Egipto.
El Ave Fénix se representa como un enorme pájaro envuelto en llamas, de plumaje rojo anaranjado y radiante como el fuego. Se trata de un ser mágico y fabuloso que ha sido retratado en las diversas mitologías. Algunas culturas lo asocian al águila pero creo que es una aberración, un giro interesado del mito.
La versión de que Fénix viene de Arabia cargado con los restos de su padre es una versión escrita por Herodoto en Los nueve libros de la historia, libro II, Euterpe / 73. Deja ir todo el relato del mito en media cuartilla, dice que el no se cree la leyenda pero la describe con amor y pone pasión en como Fénix vacía el huevo de mirra para poner dentro el cadáver del padre, (los restos del nido y los huesos quemados del difunto Fénix), como lo rellena después y como lo mesura para poder llevarlo a la espalda hasta la ciudad de Heliópolis. Cuenta que este hecho tenía lugar cada 500 años según la tradición egipcia.
Cita Plinio el Viejo en: Historia Natural, libro X, c. II, que el senador Manilio dejó descrita la forma y costumbres del ave. También de cómo llevaron un ejemplar a Roma para testificar que era verdad…¿?
Dice que vivía en Arabia consagrada al sol y cada 660 años hacia un nido con ramas de canela, sándalo y otras hierbas aromáticas. Cuando estaba hecho se posaba encima y ardía con él hasta morir. De las cenizas y de la médula de los huesos nacía un pequeño gusano que, poco a poco, se convertía de nuevo en el Fénix inmortal. Cuando esto había sucedido cogía los restos del incendio y los depositaba dentro de un huevo de mirra, tomaba el huevo y lo llevaba hasta la Ciudad del sol (Heliópolis) en Egipto, allí lo dejaba delante del templo del sol.
El mito del Ave Fénix.
Los griegos lo nombraron Phoenicoperus, quiere decir “alas rojas, refulgentes”, concepto que se extendió por toda Europa antigua y ha sido posteriormente adoptada en infinidad de ocasiones, grupos de rock, compañías de seguros, discotecas, logias mistéricas…etc. También en el argot científico se ha utilizado el concepto de “el gran flamenco” para referirse al sol. Para el pueblo griego consistía en un pájaro que, con sus alas perfumadas de deliciosos olores, se dirigía hacia el altar en el templo del sol en Heliópolis, donde se incendiaba el mismo con el fuego sagrado del sol y lo agitaba con el batear de las alas. Al día siguiente de su muerte, entre los restos del incendio aparecía un gusano pequeño y en el mismo lugar se transformaba un día después en un gran pájaro adulto. El primer trabajo que realizaba era honrar los restos del incendio, “su padre”, que quedaba en los huesos y en la materia no combustible, (cenizas) para llevarlas a la ciudad del sol en Egipto.
El Ave Fénix se representa como un enorme pájaro envuelto en llamas, de plumaje rojo anaranjado y radiante como el fuego. Se trata de un ser mágico y fabuloso que ha sido retratado en las diversas mitologías. Algunas culturas lo asocian al águila pero creo que es una aberración, un giro interesado del mito.
La versión de que Fénix viene de Arabia cargado con los restos de su padre es una versión escrita por Herodoto en Los nueve libros de la historia, libro II, Euterpe / 73. Deja ir todo el relato del mito en media cuartilla, dice que el no se cree la leyenda pero la describe con amor y pone pasión en como Fénix vacía el huevo de mirra para poner dentro el cadáver del padre, (los restos del nido y los huesos quemados del difunto Fénix), como lo rellena después y como lo mesura para poder llevarlo a la espalda hasta la ciudad de Heliópolis. Cuenta que este hecho tenía lugar cada 500 años según la tradición egipcia.
Cita Plinio el Viejo en: Historia Natural, libro X, c. II, que el senador Manilio dejó descrita la forma y costumbres del ave. También de cómo llevaron un ejemplar a Roma para testificar que era verdad…¿?
Dice que vivía en Arabia consagrada al sol y cada 660 años hacia un nido con ramas de canela, sándalo y otras hierbas aromáticas. Cuando estaba hecho se posaba encima y ardía con él hasta morir. De las cenizas y de la médula de los huesos nacía un pequeño gusano que, poco a poco, se convertía de nuevo en el Fénix inmortal. Cuando esto había sucedido cogía los restos del incendio y los depositaba dentro de un huevo de mirra, tomaba el huevo y lo llevaba hasta la Ciudad del sol (Heliópolis) en Egipto, allí lo dejaba delante del templo del sol.
Regeneración moral y estética de Fénix
Fènix o la frontisa del destí.
El mite de l’Au Fènix es pòt trobar en varies cultures, doctrines i concepcions religioses, són les creènces en el mes anllà I el temps circular les que alimenten el mite, doncs l’au Fènix mor per a tornar a reèixer amb tot el seu explendor. Podem trobar-lo citat pels sacerdots egipcis de Heliópolis, també per Herodot, els escriptors llatins Plini el Vell, Luciano, Ovidio, Séneca.
La versió cristiana la va fer Pablo de Tarso, Sant Epifanio de Salamina y Sant Ambrosi.
Segons la lleyenda cristianizada, el ave Fénix vivía en el Jardín del Paraíso, y anidaba en un rosal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, de la espada del ángel que los desterró surgió una chispa que prendió el nido del Fénix, haciendo que ardieran éste y su inquilino. Por ser la única bestia que se había negado a probar la fruta del paraíso, se le concedieron varios dones, siendo el más destacado la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas.